Quisiera poder expresarte todo lo que siento, todo lo que sufro y todo lo que gozo al tenerte conmigo.

Mamita, siento un enredo de sentimientos: dolor, angustia, impotencia pero al mismo tiempo, amor, ternura, dulzura, alegría y grandes satisfacciones.

Gracias a ti VIVO en el amplio sentido de la palabra, SIENTO todo esto junto y eso es vivir y aunque tú no lo sepas, esto que estoy viviendo cada día, cada minuto, me ha hecho más humana, más sensible, más paciente, en sí, MAS PERSONA.

Siento pena a veces al verte y pienso lo que fuiste y lo que hoy eres, pero también siento alegría cada vez que me miras y sonríes tratando de reconocerme o al menos ver en mi a alguien que te ama profundamente y te entrega todo su ser. Cuando te veo contenta se me alegra el corazón y cuando me besas se desborda mi alma.

Yo sé que aunque los recuerdos te fallan, el corazón no ha olvidado y es por eso que he aprendido a leer tu corazón, traduzco todo lo que en él veo y espero poder seguir siendo tu luz hasta el día en que Dios te llame.

Me pregunto por qué a ti te tocó vivir esta dura enfermedad y no encuentro respuesta. Viviste siempre tan cerca de Dios y tu vida sin Él no tenía sentido. Es por eso que pienso que Él te ha escogido y eres Su predilecta pues en tu corazón de niña ya estás viviendo en el cielo.

Esta enfermedad que me tiene envuelta en este torbellino de sentimientos no es más que un escalón al cielo. Te doy gracias por todo lo que me has dado y que aún ahora me estas enseñando y al mismo tiempo doy gracias a Dios por permitirme aún tenerte conmigo.

Borraste de tu mente mi recuerdo y no me encuentras ya en tu pensamiento. Has olvidado mi nombre pero sé que en tu alma yo sigo viviendo.

Te quiero con todo mi corazón