Problemas
Problemas a la hora de comer
Uno de los problemas que enfrentas como cuidador de una persona con demencia (ya sea Alzheimer, demencia cerebrovascular o alguna otro tipo de cosa parecida), es a la hora de comer.
¡Las personas a veces se vuelven necias, dicen que ya comieron y no han comido!
O también pueden haber comido y no pasan ni diez minutos que se levantaron de la mesa y te dicen: “Oye, y ¿a qué horas vamos a comer?”
¡Y qué te digo! Que se sientan a la mesa y de repente se quieren parar para ir al baño, o porque dicen que tienen que ver a unas personas muy importantes o buscar unos papeles.
¡Ah! Y una de las cosas más difíciles, que a veces hasta te da risa, es que todo tiran, revuelven las cosas, abren los saleros y tiran la sal, ponen el refresco, la leche o el café en el plato de frijoles y más cosas por el estilo.
Además, tiran todo, ponen la sopa o la carne en el mantel, te dan su plato para que comas. ¡Cosas así!
¿Y, qué hay que hacer?
Tener mucha paciencia.
Tratar de que en la mesa haya pocas cosas para que ellos no se confundan.
No tratar de presionarlos para que coman.
Problemas a la hora de dormir
Otro de los grandes problemas que enfrenta la familia al cuidar a un enfermo con Alzheimer es en la noche.
Las personas con Alzheimer confunden el tiempo y las horas. Para ellos la noche es el día y el día es la noche. Por eso los vemos levantarse a media noche o como a la una o las dos de la mañana. Es cuando los vemos caminar de un lado a otro, bien inquietos, a veces sin ropa, como buscando algo.
Esto es algo muy común y es parte de la enfermedad.
Problemas a la hora de bañarse
Uno más de los problemas que se presentan en las personas que tienen Alzheimer es a la hora del baño. Pues nada, que a veces, simplemente no quieren bañarse o dicen que ya se bañaron cuando no es cierto.
Además, deja eso; en ocasiones no llegan al baño y se hacen pipí o popó en los calzones.
Y, aunque tú los quieras ayudar, se enojan y te dicen cosas y hasta te avientan o te dan de golpes.
Ten en cuenta que:
Todo esto es parte o producto de la enfermedad.
No lo hacen porque quieren o por “poner gorro”, lo hacen porque su cerebro ya no “registra” adecuadamente; es por eso que se confunden y se desesperan.
Recuerda que todo esto del baño son cosas muy íntimas para ellos o ellas, pero poco a poco sabrán que les estás ayudando y te dejarán que lo hagas.
Toma en cuenta que han olvidado las rutinas a seguir y pueden tener, como los niños chiquitos, miedo del agua.
Y ¡aguas!
Si los bañas en una tina de baño, cuida que ésta no esté muy llena, podrán caerse y ahogarse.
¿Y qué puedo hacer?
Pues nuevamente mucha paciencia…
Trata de mantener un horario para ir al baño, tanto para bañarse como para hacer sus necesidades.
Para hacer del baño:
Una buena idea es ver a qué hora tiene o le viene la gana y a esa hora llevarlo.
También, cuando lo veas inquieto, esto puede ser señal que quiere ir al baño. Recuerda que son sensaciones que ellos o ellas no pueden identificar.
Para bañarlos:
Si se trata de bañarlos, dales a tentar el agua, para ver si la sienten fría o caliente. Ve también que la temperatura del cuarto de baño no esté muy fría, porque tendrán frío y podrán resfriarse.
Trata de no presionarlos, es mejor esperarse diez o quince minutos, que estarles neceando y no te hagan caso.
Diles lo que vas a hacer: que los vas a enjabonar para que huelan rico, para que se sientan bien, que les vas a dar un masajito en la espalda con una esponja. Todo esto ayuda, verás que sí.
Problemas a la hora de vestirse
¿Cómo le hacemos para que se vista o se quite la ropa que se puso mal, y se ponga la correcta?
Pues la verdad, a veces se batalla mucho, pero otras… no tanto. Tú intenta. Verás que sí puedes. Además, a veces es divertido y aprendes qué tan bueno o tan cuerda eres para esto.
Pasos y estrategias:
Invítalo a que él mismo se vista, sólo ayúdale un poco.
Deja que la persona haga lo que más pueda por sí misma, pero no la presiones ni la hostigues.
Una estrategia es diciéndole en qué orden van las prendas. Digamos: “Primeramente los chones, luego los pantalones; luego la camiseta, luego la camisa; luego los calcetines, después los zapatos”, y así te vas.
Ayúdale un poco motivándole cada vez que haga algo bien.
Si se equivoca puedes decirle: “Mira, se te ve bien, pero ¿qué tal si mejor te la ponemos (la camisa o la blusa) de esta manera?”
Tienes que darles un chorro de tiempo para que lo hagan; porque la neta, muchas veces son bastante lentos.
¿Y qué puedo hacer? ¡Ayúdales a vestirse!
Si tu ser querido se viste solo, no te preocupes si a veces la ropa no hace juego, lo importante es que se sientan cómodos y que puedan realizar aún esta tarea.
Ten en cuenta que el tener que escoger la ropa para vestirse puede ser demasiado para una persona con Alzheimer. Por esto, trata de separar cada día la ropa que se debe poner.
Luego, cuando necesite ayuda, ve dándole prenda por prenda y dile cómo ponérsela.
A medida que vaya avanzando, motívalo o motívala diciéndole qué bien se ve. Esto le agradará.
Problemas de vagabundeo
Una persona con problemas de demencia o con Alzheimer presenta con mucha frecuencia eso que llamamos vagabundeo; esto es, a la persona la vemos bien inquieta, bien nerviosa, caminando de un lado a otro sin que uno sepa porqué sucede esto.
¿A qué se debe todo esto?
Son muchas las causas que pueden hacer que una persona se sienta o se muestre inquieta. Y esto, pues nos desespera. Eso de verlos angustiados, inquietos, nada sosiegos, el verlos ir de un lado a otro, para todas partes, como buscando algo, como queriendo huir o escapar de algo o de alguien… nos causa angustia y nos desespera a nosotros también.
Obviamente, tú comprenderás, la causa principal de todo esto es el resultado de un daño en el cerebro, pero también pueden existir otras causas.
Causas físicas:
Incapacidad para identificar o expresar que tienen hambre o sed.
Necesidad de ir al baño.
Falta de ejercicio.
Dolor.
Causas relacionadas al medio ambiente:
Temperatura: tienen frío o sienten calor.
Sobrecarga de estímulos.
Mucha gente o mucho ruido.
Sensación de estar atrapado, encerrado, enjaulado.
Poca luz, y esto les da miedo.
Ambiente hostil
Otras causas:
Cansancio
Sentimiento de inutilidad
Ropa muy ajustada
Sentimiento de no ser comprendido
Sentimiento de ser hostigado por sus propios familiares o cuidadores.
Deseos de encontrar aquella gente de su vida pasada con la cual se sentía a gusto, amparada, querida y protegida.
¿Y qué puedo hacer?
Trata de tranquilizar a la persona, asegurándote de no transmitirle tus propios nervios.
Trata de no presionarle.
Permítele o “dale chance” que te diga qué es lo que le pasa.
Dale a entender que lo quieres.
Dale un abrazo.
Acércate a la persona de frente, nunca por detrás.
Identifícate, dile quién eres.
Si hay mucho ruido o el volumen de la tele está muy alto, bájale tantito.
Invítalo a tomar algo, agua, un jugo, soda, un refresco o a comer fruta, una manzana, un plátano, una naranja..
Invítalo a ver unas fotos, o dile que te cuente algo, a ellos les gusta hablar de sus experiencias pasadas.
¡TEN CUIDADO!
Mantén cerradas puertas y ventanas porque se pueden salir.





