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Adelita

Adelita es una mujer de 76 años que posee solamente recuerdos desvanecidos. Nadie sabe a ciencia cierta cómo fue que llegó a la cueva donde la encontraron junto con Ramiro su hermano. Ella lo tenía encerrado en una especie de chiquero para que no se escapara; cuentan que el lugar era tan pequeño que él tenía que arrastrarse porque no cabía y ahí la hermana sólo le aventaba la comida que recogía de los basureros. Aunque ambos tenían algún tipo de demencia,  era ella quien lo protegía. Solía deambular por las calles hasta que un día un vecino se dio cuenta de lo que pasaba y llamó a las autoridades quienes se encargaron de llevarlos a un asilo. Al ingresar al lugar, el hermano tuvo serios problemas de salud y durante mucho tiempo dormía y comía en el suelo, porque no podían hacerlo subirse a una cama, ni sentarse en una silla.

Ya han pasado más de 25 años desde que los hermanos llegaron al Asilo Morada del Anciano Desvalido en Cadereyta. Ramiro hace casi 1 año que murió, pero Adelita al parecer lo recuerda muy bien a pesar de todo. Cuando uno llega ahí, la presencia de ella no puede pasar desapercibida. Siempre se acerca a las personas con una gran sonrisa y les pide algo, a veces un labial o unos aretes, o quizá una moneda de 10 pesos para que le compren un refresco.

 

Panchita

Desde hace 9 años comienza la historia de Panchita en la Estancia de Vero. Uno de los cuidadores del lugar todavía recuerda el día que llegó acompañada de Doña Carmen, su mamá, ambas en silla de ruedas. Con un problema de paraplejia y casi sin moverse, Panchita era muy tímida, se le notaba como asustada y no hablaba nada. Su mamá de edad ya muy avanzada y con demencia, se hacía cargo de ella en su casa donde las dos vivían solas. Doña Carmen tenía otro hijo, quien era casado y con familia, pero al parecer estaba muy enfermo y no podía hacerse cargo de su hermana y su mamá, por lo que acude al DIF a pedir ayuda para que las acepten en ese lugar; es así como madre e hija llegan a la estancia. Al poco tiempo, se enteran que el hermano muere, pero la familia de él nunca hizo el intento de ver a ninguna de las dos.

Doña Carmelita fallece a los 3 años de haber ingresado al asilo y Panchita se queda sola.    Hoy a sus 60 años, nunca ha sido visitada por ningún familiar. Ella ha avanzado un poco con respecto al lenguaje, ahora ya puede pronunciar algunas palabras como agua o mamá, sin embargo presenta lagunas mentales y sigue sin poder caminar. Ella requiere de una supervisión al 100%.

Las personas del asilo se han convertido en su familia, son quienes la cuidan, le dan cariño y aunque  Panchita no puede expresarse con palabras, su mirada, sus manos y su sonrisa son el lenguaje más puro de vinculación con los otros. Lenguaje que puede tener muchas lecturas, pero seguramente algunas de ellas son: gracias, aún estoy viva y puedo dar mucho amor.

Engracia

Pronto daremos a conocer su historia.

Eulalia

Pronto daremos a conocer su historia.

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