Esta enfermedad es triste, es dificil de aceptar y muy doloroso ver como se van diluyendo los recuerdos en la mente del enfermo, especialmente si el enfermo es un ser tan cercano y tan importante en la vida como en el caso de mi mamá.

Su Alzheimer empezó en ella hace casi 20años y su evolución fue muy lenta, solo olvidos que no eran tan importantes o la repetición de las cosas muchas veces, pero la enfermedad no perdona y cada día va avanzando y con esto ha ido deteriorando cada vez más la salud mental y física de mi madre. Han sido etapa diferentes, algunas mas difíciles que otras, especialmente aquellas en las que ella ha sufrido de angustias y miedo, pero la mayor parte del tiempo está tranquila y feliz.

Mi madre siempre fue una mujer positiva y alegre, que le gustaba mucho cantar y bailar, siempre sonriendo muy jovial y amable, yo no creo que exista nadie en este mundo que la conozca que pudiera decir algo negativo de ella.

Yo siento que esa esencia no cambia, todo eso está ahí, lo refleja en su sonrisa, en su actitud, en sus gestos, aunque no sabe ni donde está ni que es lo que pasa exactamente a su alrededor, ni reconoce a nadie por su nombre o por su parentesco siempre tiene una actitud de ternura y paz, que estoy segura son el reflejo de su alma, del amor de Dios y del amor que ella siempre derramó a manos llenas.

Por circunstancias de la vida a mi me ha tocado vivir lejos de mis papás los últimos 12 años, aunque los visito con frecuencia y siempre estoy al pendiente, no deja de causarme un poco de culpa no estar ahí todo el tiempo como lo están mis hermanas a las que admiro, respeto y agradezco infinitamente el amor, la dedicación, la paciencia, el tiempo y el trabajo que dedican a mis papás.

Es tanto lo que ellos, nuestros padres hicieron por nosotros y no siempre la vida nos permite corresponder a eso, pero en este caso el Alzheimer de mi mamá y la demencia senil de mi papá nos ha dado la oportunidad de regresarles un poquito de todo aquello que ellos hicieron por nosotros con tanto amor.

Ella, mi mamá, está en su mundo, y él, mi papá aunque nos reconoce y todavía tiene mucho de su personalidad, obviamente ya no es el hombre fuerte y controlador que era, pero si sigue teniendo esas chispas de su sentido del humor y sus bromas, pero ambos están felices, los vemos tranquilos. Yo doy gracias a Dios todos los días porque aunque sus enfermedades los tienen mentalmente afectados, y su estado físico no es excelente, si tienen en general buena salud, a Dios gracias no tienen dolores o molestias que los mantengan con sufrimiento físico, esto es una gran ventaja, me parece a mi una bendición.

Siento que Dios a través de estas enfermedades nos da la oportunidad de servir, de amar y de corresponder un poco al amor incondicional que nuestros papás nos dieron durante toda su vida.

Gracias señor por el privilegio de haber sido hija de esta hermosa pareja de seres humanos de quienes tanto he aprendido.

M. Garza (Hija)