Querida Bicha,

Hace más de 12 años que comenzamos esta lucha. A veces me parece que no ha pasado el tiempo, que siempre fuiste la pequeña niña que beso en las mañanas y arropo para dormir por las noches, sin embargo, al recordar sucesos aleatorios me descubro sonriendo al acordarme cuando jugábamos escondidas, cuando comíamos helado y las veces que te hacía reír. También, aparece en mi mente la primera vez que te asustaste al verme, bueno, ese no es un recuerdo tan agradable y no me hace sonreír.

Cuando nos dijeron que tenías Alzheimer, yo me reparé para lo más difícil, investigué, tomé cursos para saber cómo debía cuidarte cuando llegara el momento. Sabía que un día no me reconocerías sabía qué etapas pasaríamos conforme avanzara la enfermedad, sabía que un día olvidarías lo más básico para sobrevivir y todo, todo, terminaría cuando no volviera a verte.

Estudiar mucho no me preparó para las cosas sorprendentes que me pasaron al ser una de tus cuidadoras principales, tú sabes que de tus nietas, yo no era la favorita, pero un día, cuando más asustada estabas porque no reconocías tu casa y tu familia, fui yo quien te tomó de las manos y empezó a rezar, yo no sabía lo que decía pero tú sí, yo sólo sabía que esas palabras te traería paz. Y así comenzó mi aventura contigo, tú y yo juntas en cada etapa, nos hicimos amigas, luego según tus palabras, me volví tu mamá.

Algunas veces terminamos en el hospital por que las fallas en el cuerpo se presentaron, tú misma me dijiste que lo importante en la vida era ir adaptándonos a las circunstancias, y eso fue lo que hice. En algún momento dejé de luchar y acepté por fin lo que significa poder cuidar de ti y comencé a disfrutar lo que esta enfermedad traía consigo. Después de todo siempre hay algo bueno en las pruebas difíciles.

No puedo decirte que ha sido fácil, tú nos has visto entre sueños y momentos de conciencia, nos pelamos, nos desesperamos, nos enojamos entre nosotros, estamos continuamente cansados y haciendo malabares por tener una vida propia y cuidar de ti. Agradezco poder cuidar de ti todos los días y sé que no será fácil la etapa que nos falta pero haremos lo mejor para seguir a tu lado y llenarte de amor.

Te adoro y te extraño muchísimo. Martha