En estas líneas les comparto lo difícil y doloroso que ha sido aceptar la enfermedad de Alzheimer de mamá, ya que ella era una persona activa, entusiasta, trabajadora, con mucho espíritu de servicio y entregada en cuerpo y alma a atender a su hija especial.

Esto fue todo un shock para toda la familia, empezando por mi papá que no aceptaba que mamá ya no era la misma y que necesitábamos hacer ajustes para adaptarnos y hacer un buen equipo en esta nueva etapa que nos estaba tocando vivir como familia, ya que mi hermana debía estar bien atendida y mamá ya no podía hacerlo y ninguno de los 4 hijos podíamos estar el 100% con ellas.

Al buscar soluciones y el como hacer las cosas de la forma más adecuada para todos, nos empezamos a organizar los hermanos y buscar a personas que nos apoyaran en el cuidado de mi hermana y estar acompañando a mamá, que hasta el día de hoy, se vale por si misma para todo su aseo personal y algunas de sus necesidades. Las personas que nos ayudan están al pendiente de mamá y mi hermana.

A nosotros como familia la enfermedad de mamá nos a unido mucho y vemos la importancia de apoyar y acompañar a papá que es un señor de 79 años en este nuevo camino siguiendo el ejemplo que siempre vimos en nuestra casa, ya que nuestros padres estuvieron al pendiente y cuidando a los suyos.

Al escuchar una plática impartida por un geriatra nos impulsó a apedir ayuda a los profesionales y acercarnos a la Asociación de Alzheimer quienes nos han ayudado a manejar mucho mejor la enfermedad de mamá, teniendo conocimiento de las posibles situaciones que vamos a pasar y lo más importante, como actuar y resolver cada situación.

Por último le doy gracias a Dios por la oportunidad que nos da de disfrutar, acompañar y estar con nuestros padres y en especial con mamá en esta etapa de la vejez.

Con mucho cariño su hija Sara